Afrodita
instó a Mirra a cometer incesto con su padre, Tías, rey de Esmirna o
Siria (lo que ayuda a confirmar la zona de origen de Adonis). La niñera
de Mirra ayudó en el plan, y Mirra se unió a su padre en la oscuridad.
Cuando Tías descubrió al fin este engaño gracias a una lámpara de
aceite, montó en cólera y persiguió a su hija con un cuchillo. Mirra
huyó de su padre y Afrodita la transformó en un árbol de mirra. Cuando
Tías disparó una flecha al árbol (o cuando un jabalí usó sus colmillos
contra la corteza del mismo) Adonis nació.
Cuando Adonis nació, era un bebé tan hermoso que Afrodita quedó
hechizada por su belleza, así que lo encerró en un cofre y se lo dio a
Perséfone para que lo guardara, pero cuando ésta descubrió el tesoro
que guardaba quedó también encantada por su belleza sobrenatural y
rehusó devolverlo. La disputa entre las dos diosas fue resuelta por
Zeus, quien decidió que Adonis pasase cuatro meses con Afrodita, cuatro
con Perséfone y los cuatro restantes del año con quien quisiera. Adonis
sin embargo prefería vivir con Afrodita, pasando también con ella los
cuatro meses sobre los que tenía control.
Adonis murió destrozado por los colmillos de un jabalí enviado por el
celoso amante transformado de Afrodita, Ares. Afrodita roció néctar
sobre su cuerpo, de forma que cada gota de su sangre se convirtió en
una flor roja llamada anémona. Cuando Afrodita corrió a socorrerle se
hirió con unas zarzas y sus gotas de sangre se transformaron en rosas
rojas y de sus lágrimas nacieron las rosas blancas.
Noemí
Muñoz López
3º ESO-C